Llega de forma mágica, iluminando nuestra vida,
apoderándose de nuestras noches de sueño,
despertándo pasiones insospechadas....
Pero con la misma rapidez con la que llega, se marcha,
dejándonos sin aliento, llenandonos de desilusión,
arrasándo con todo lo que puede, sin importarle el más
mínimo dolor que nos puede causar con su marcha.
Pero a pesar de ese sufrimiento, siempre terminamos
echándole de menos, viviendo de su recuerdo, añorando
su presencia y su compañía, y andamos buscándolo
desesperadamente, tras una simple mirada, tras un
bonito gesto, tras una dulce sonrisa....
Así es el AMOR, sentimiento extraño, sentimiento
dulce y amargo a la vez, frágil como un cristal, que
se rompe o desquebraja al primer golpe, y nunca
más vuelve a ser aquel utensilio, que usábamos
para calmarnos la sed, aunque tratemos de arreglarlo.
Debe cuidarse como se cuida una flor; regándola cuando
esté sedienta, echándole tierra cuando esté en peligro...
porque cada pétalo que cae, es signo de abandono y
desesperanza.
Así es el AMOR...

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